Estimado lector, déjame darte la bienvenida a este, mi humilde rinconcito, que podrás encontrar aquí en la página web de mi actual club de airsoft, del que además tengo el honor y el privilegio de formar parte como presidente y jugador.

Mediante estas líneas iré desgranando cuestiones relativas a todo el mundo que rodea nuestro apasionante hobby.

Para mí es sencillo presuponer que ambos somos aficionados, o al menos interesados, en las pistolas de bolitas. En cambio, es más que probable que tú te puedas preguntar de dónde sale este personaje y sus desvaríos.

Ciertamente, no deseo autoerigirme en el enésimo gurú del airsoft que viene a sentar cátedra y arrojar luz sobre la ignorante cabecita del jugador medio; ya hay bastantes de esos.

Básicamente, soy un aficionado con 30 años en el ajo al que se le ha brindado la oportunidad de hacerse cargo de este blog, que a grosso modo versará sobre mis vivencias y reflexiones, opiniones varias, consejos de toda clase, críticas sobre cine bélico o de acción, o cualquier otro tema que me queráis sugerir y consideréis importante, etc., etc., etc.

Como no soy el Papa y no gozo de la infalibilidad de este, todas y cada una de las entradas que vayan siendo publicadas tendrán activados los comentarios para que puedas participar de cada tema como te dé la real gana.

Votos a favor, en contra, debate, rebate u otras puntualizaciones serán siempre bien recibidas. En cambio, las salidas de tono o las faltas de respeto serán perseguidas implacablemente; se puede ser polémico sin caer en lo soez o la gañanería.

Una vez soltada toda esta parrafada, me despido hasta el siguiente artículo y te reto a que, mientras llega, cites de qué película sale la frase que da nombre al blog: «Pero qué puta es la guerra» y que, como veterano, he tenido infinidad de ocasiones de utilizar durante una partida… y es que ningún plan, por más brillante que sea, suele sobrevivir íntegro al contacto con el enemigo.

Nos vemos por las miras de nuestras armas.

¡Eslit bai!