Total, que andábamos por la primera mitad de los 90, armados y pertrechados con cutre/réplicas de pistolas y algún que otro subfusi, accionados todos ellos mediante nuestra propia y natural energía mecánica comprimiendo un muelle, bolsa zip o bote vacío de especias con mas bolas para remunicionar, chándales roñosos o ropa del desaparecido servicio militar obligatorio, tuya o de algún conocido que te la había regalado o mal vendido.
Los más pro nos preocupabamos además de conseguir algun cargador de respeto para llevarlo ya lleno encima, dado lo engorroso que resultaba alimentarlos a mitad de tiroteo. Ya entonces empezaba a vislumbrarse quien estaba realmente enganchado al tema, y quien iba más bien de paso para echar el rato con los colegas entre adrenalina, risas, el bocadillo, la litrona o refresco, algún que otro cigarrillo aromatico, etc.
Los enfrentamientos eran bastante moviditos y prácticamente a quemarropa, tiroteos bastante sucios dada la precariedad de medios pero disfrutables a pesar de todo. Eran tiempos donde Internet aún no había empezado a popularizarse y de la compra online mejor ni hablar. Sabíamos de la existencia de las aegs muy superficialmente a traves de Gerardo, que era el dependiente de la jugueteria «Los Guillermos» y responsable de la sección de airsoft en la misma. Como buen comercial, lógicamente, trataba de colocar el material del que tenía tratos con algún distribuidor, que en su caso consistia de manufactura surcoreana, de hecho mis primeras adquisiciones fueron una pistola de muelle Beretta 92 con compensador de cañón y una Sig Sauer p226 accionada por gas que apenas usaba por no gastar del mismo. Ambas de la casa asiática KWC.
Las eléctricas eran por encargo, a unos precios desorbitados, y también del segmento sur de la península coreana, que el bueno de Gerardo se esforzaba en presentar como el tope de gama: Hablaba de la bastante mediocre marca de Academy, que si bien trabaja airsoft con productos bastante flojitos, era y es más bien un famoso fabricante dentro del mundo del modelismo y las maquetas. Afortunadamente, como jugador estudiante de clase obrera, me resultaba imposible caer en sus garras por aquel entonces. Y aquí desde estas líneas, y pese a todos los pesares, me gustaría romper una lanza a favor de este señor; auténtico promotor del airsoft en la ciudad de Córdoba, con su labor de vendedor: Gracias, Gerardo, desde luego que mi vida hubiera sido muy diferente de no haberte conocido a ti y a esos estupendos escaparates que montabas mostrando el producto.
Y el tiempo seguía su curso inexorable entre clases y partidas domingueras esporádicas hasta que me metí en los finales de la década y me llegó la hora de incorporarme al mercado laboral, hastiado de andar siempre más pelado que las posaderas de un mandril. Tuve la suerte y pericia de conseguir acceder a un trabajo bastante bien remunerado y puesto que disfrutaba tanto del hobby, plantearme dar el salto a un segmento más pro, pese a ser una actividad de muy escasa implantación:
Si bien la Red más introducida por aquel entonces, ya nos brindaba mayor información acerca de marcas o modelos; andábamos hablando de desembolsar alrededor de cantidades de entre 500 euros o mas, sin necesidad de tirarte mucho al barro. Y eso conociendo muy pocos compañeros con los que compartir la afición y pudiendo comprar por ejemplo una carabina del 4.5 por 5 veces menos. Por ese precio incluso se podía conseguir una escopeta del 12, un rifle tipo Mauser, etc.
Cotos cinegéticos había muchos pero clubes o asociaciones de airsoft, cero patatero.
Además tus antiguos compinches pasaban de volver a jugar en su mayoría después de enfrentarse a una aeg con una simple pistola a muelle pues la ventaja de esta ultima resultaba insalvable al 90 por 100, como así comprobaríamos después.
Y aquí es donde definitivamente se vio quienes estábamos realmente en el ajo y quienes fueron más bien turistas de visita, algún día haré una entrada de como son los tipos de bajas en este juego, la primera que pasas de gastarte nada, pero si te invitan…
Puestos a echar billetes al asunto, un colega y yo, igual de yonki de la guerra con bolitas, nos plantamos en Sevilla, dónde ya andaba más desarrollado todo este mundillo.
Nos habían recomendado un establecimiento en un centro comercial y allí pagando un 20 por ciento de señal y eligiendo modelo mediante un catálogo de Marui, adquirimos nuestras primeras eléctricas.
Era la víspera de navidades del año 98 y en mi caso salió la bromita por unos 600 y pico de euros, y eso porque de ropa, calzado y demás, ya estaba equipado.
Si, el dinero fue para una Marui pues los compañeros hispalenses nos insistieron mucho acerca de su fiabilidad y prestaciones, aunque había ya otras marcas disponibles cómo Classic Army o Ics, con acabados más realistas, pero mecánicamente más mediocres, si bien todo era mejorable y reparable.
Y así me hice con una Tokio Marui Sig 556 Swat con un par de baterías y su cargador, pues no los incluía, y una pareja de peines higcap porque de serie apenas venia con un midcap de 70 disparos.
Casi nada, unas 120.000 pesetas de la época cuando muchísimas nóminas andaban por las 150.000
Volvería a gastármelas si regresase en el tiempo y eso teniendo en cuenta que hablando de ese nivel de precios, si juntabas seis jugadores en una partida, ya te podías dar con un canto en los dientes.
No sería hasta la llegada de las marcas chinas y sus precios reventando el mercado, cuando dejamos de ser una afición casi anecdotica, y nos volvimos un hobby algo más extendido, aunque tampoco mucho mas comparados con otras actividades lúdicas.
(Continuara)